25 de septiembre de 2012

¿A qué clase de paleto rústico se le ocurre...?


La campaña para alcanzar la presidencia del mundEstados Unidos -¿en qué estaría pensando?- lleva ya un buen tiempo en marcha. El actual presidente, ídolo afroamericano y fenómeno de masas, Barack Obama, defiende trono frente al republicano Mitt Romney.

Poco antes de empezar la campaña, se podría decir que Obama no estaba pasando por su mejor momento en la presidencia mundiamericana -coñe, otra vez- desde que en 2008 llegase al trono -porque podíamos llamarlo trono, ¿no?- a costa del que aspiraba a seguir la línea de acción política de George W. Bush, John McCain (no, el de las patatas fritas no, ese creo que es otro). Ojo, y eso que éste estuvo en Vietnam, con lo que le mola eso a las titis.

Obama llegaba como icono mediático a la Casa Blanca. La euforia fue durante los primeros meses en el cargo de presidente algo difícil de controlar y que servía para tapar cualquier carencia política del susodicho. Además, muy difícil se presentaba hacerlo peor que el anterior paleto rústico. Pero claro, el tiempo va pasando y la efervescente espuma del principio termina por ir descendiendo.

A estas alturas, a nadie se le escapa que el primer presidente negro de la historia de los Estados Entrometidos -joder...- ha dejado demasiado en evidencia algunas capacidades que otrora quedaban ocultas entre banderitas y forofismos electorales de noviembre de 2008; que allá al otro lado del charco son muy de eso, incluso más que aquí, que directamente cogemos y preguntamos si eres del PSOE o del PP. Como si habláramos de fútbol, de los dos únicos equipos de fútbol. No voy a meterme en harina con las carencias de Obama, ya que no es algo de lo que yo esté capacitado para hablar.

Mitt Romney por su parte era una cara nueva que llegaba con muchas ganas de volver a colocar a los republicanos en el poder. El tío empezó apretando, y en las encuestas se preveían unas elecciones más que igualadas, pero poco a poco ha ido cayendo por su propio peso. Vamos, que no le hace falta nadie para hundirse. A día de hoy la victoria demócrata se prevé aplastante, y veremos a qué se debe tan drástico cambio en la balanza.

Hace poco saltaba del anonimato a todos los informativos nacionales de todos los países un vídeo en el que decía de manera despectiva que los votantes de Obama se "victimizan" y "viven del Estado", identificándoles como quienes no pagan el IRPF (a pesar de que su padre vivió de estas ayudas). Votantes a los que considera imposible convencer de que su elección de voto debería ser la republicana, ya que cree que votarían a su rival bajo cualquier concepto. Esto significaría un 47% de los votantes, quedando el resto para él.

Romney da por perdidos a aquellos que se aferran a Obama "porque sí". Pero no parece haber hecho mucho por ganarse a aquellos otros votantes más allá de los que también le votarán a él "porque sí". Se ha declarado en contra del aborto, los anticonceptivos y el matrimonio homosexual. Muy progre.

Hasta ahora, el republicano ha demostrado no andar sobrado de modales y respetuosidad, pero sobre todo de astucia, mostrando orgulloso y convencido cuáles son sus prejuicios en vez de intentar oculturalos o minimizarlos. Y es que alcanzar la presidencia es también un objetivo personal interior que tal vez esté feo manifestar (por parte de ambos candidatos). Hoy he descubierto que la inteligencia y el sentido común tampoco abundan en la cabeza de Romney.

Resulta que el que quiere ser presidente de Estados Unidos -¡toma ya, ahora sí!-, dice que ¡no entiende por qué las ventanillas de los aviones tienen que ir cerradas! No, no, espera, espera... me he equivocado, parece que sí lo entiende... ¡el caso es que le parece peligroso! Se pronunció de esta forma el pasado sábado, a raíz del aterrizaje de emergencia que tuvo que hacer el avión en el que viajaba su mujer el anterior viernes.

"Cuando hay fuego en un avión no hay donde ir. No puedes meter en el avión oxígeno de fuera porque las ventanas no se abren. No sé por qué no lo hacen. Es un verdadero problema. Es muy peligroso..."

Qué suerte tenemos de que ahora en 2012 Romney haya caído en ello. Ya que estamos, hablaré de lo que he leído en las mismas noticias donde me he enterado de la última metedura de pata del candidato republicano. Un copia-pega prácticamente, vamos.
  • A la altura a la que vuelan los aviones, la cantidad de oxígeno es mínima, y la apertura de ventanillas provocaría la pérdida del ya contenido en el interior del avión.
  • Esta apertura también daría con pérdida de presión, una consecuencia fatal por la que el avión podría estallar en miles de pedazos.
  • Las temperaturas existentes en el exterior a la altura a la que vuela un avión son muy inferiores al bajo cero, y los ocupantes podrían morir de hipotermia (aunque el avión antes de que eso ocurriera no habría podido seguir con su rumbo, claro).
Visto el revuelo que se ha montado, ahora los pro-Romney dicen que el candidato estaba de broma, lo cual todavía ni se ha aclarado. Ya. ¿Alguien se lo cree? Con ganas espero la próxima, ya que últimamente por aquí no nos reímos mucho.

Puede que nos sorprendamos de ver este tipo de chorradas que suenan a broma, con la preocupación de que realmente no lo son, saliendo de la boca de un hombre que aspira a ser el presidente del país más poderoso e influyente del mundo. Da escalofríos solo de pensarlo. Pero también debe haber a quien no le sorprenda. Estamos hablando de un país en el que con casi la misma facilidad que se va al supermercado a comprar manteca de cacahuete, maíz y bacon, se hacen con un arma de fuego.

Ah, lo de "paleto rústico" simplemente viene porque, ayer, viendo Los Simpsons, el actor secundario Bob se preguntaba a qué clase de paleto rústico podrían impresionarle los típicos espectáculos estos de aviones militares haciendo banderitas por el cielo. A mí, al igual que a la mujer del coronel Hapablap el chiste de Garfield y la lasaña, me pareció muy chistoso.

Recuerdo que una vez de pequeño mi padre me llevó a ver un espectáculo similar en San Javier. Quién sabe, al crío podría gustarle. Tal vez algún día yo pueda llevar al mío a uno de estos, a ver qué le parece.

Joder, ¡¿os acordáis de esto?!

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