6 de octubre de 2012

Cosas que me gustan del Estu

La cantera, santo y seña nuevamente del Estudiantes

 O, por puntualizar, de este Estu. El de hoy. El de ayer pasó a la historia con un final negro, la temida pesadilla de una numerosa afición que, acostumbrada a sufrir, no estaba preparada para tal despertar. El descenso era un hecho. No se podía hacer más que agachar la cabeza, reconocer errores del pasado, trazar un camino que permitiese esquivarlos y volver a la esencia perdida. Recuperar la simpatía que otrora generaba el club por todos los rincones de España.

Después de muchos años con el agua al cuello, por fin había llegado el día, nos habíamos hundido. Era lo que muchos querían. El vernos año a año salvándonos con los pocos recursos que teníamos, tirando de la heroica otros no tienen en las últimas jornadas y mandando al hoyo en consecuencia estaba cambiando nuestra simpatía de siempre por recelo, resquemor. Siempre nos salvábamos por los árbitros. El que no se consuela es porque no quiere.

También es verdad que de puertas para dentro no pasaba la familia por su mejor momento. Polémicas decisiones desde la directiva, fichajes difíciles de explicar, cada vez menos oportunidades para los canteranos, deudas...

Pepu dirige un partido en Murcia, el previo a su dimión
Pero mira, dejemos de pensar en eso. Ahora parece que nos hemos oxigenado. Que estamos aprendiendo de los errores. Y hemos empezado con buen pie, llegando a las tres cifras en el estreno liguero, los únicos de la jornada.
Claro que el curso pasado, el más difícil de soportar como aficionado y de pésimo final, también empezaba con aire ilusionante que inundaba de optimismo el ambiente.

Veamos. Cacicada cometida sobre Luis Casimiro, se entregaba el volante al técnico más querido y añorado de los últimos lustros en la Demencia, Pepu Hernández. Había conseguido años atrás llevar al Estudiantes a sus grandes éxitos de los últimos lustros (Copa del Rey y subcampeonatos Korac y ACB), y tras dejar el Ramiro de Maeztu, dio al baloncesto español el mayor éxito jamás logrado en su historia con el Mundial de Japón de 2006. Una amarga plata en el Eurobasket de 2007, dos años de inactividad y un paso un poco decepcionante por el Joventut, la otra gran cantera de España, completaban su currículum.

¡Pero era él, estaba de vuelta! Por fin podríamos ver a jóvenes como Daniel Clark, Yannick Driesen, Jaime Fernández o Edu Martínez convertidos en los nuevos Reyes, Jiménez, Rodríguez o Suárez (porque a Granger le contamos ya como realidad). Y el papi de todos ellos era uno de estos emblemas que volvía, Don Carlos Jiménez. Además, esta vez sí, habíamos acertado con los extranjeros. Antoine Wright llevaba a sus espaldas una respetable carrera en la NBA y el año pasado había sido el máximo anotador de la incipiente liga china. Por dentro nos armábamos con un coloso como Cedric Simmons, que, también con pasado NBA, había sido el máximo reboteador de la liga griega y encima venía con pasaporte búlgaro bajo el brazo, ¡menudo acierto! ¿Y Luis Flores qué? Menudo cañonero, el microondas perfecto.

Antoine Wright, en sesión fotográfica
Teníamos todos ingredientes, la mezcla perfecta. El entrenador que quería la afición, el regreso del alma máter del equipo, canteranos que iban a disfrutar de oportunidades y unos americanos que pintaban la mar de bien. De hecho, al igual que esta temporada, ganamos con cierto brillo en la primera jornada, también en el Palacio, a un Valencia Basket que la temporada anterior a la que nos incumbe bien cerca se quedó de la Final Four de la Euroliga, y con 22 puntos de Antonie Wright. En el partido siguiente hacía mal todo lo posible y más y a eso se le iba sumando una adaptación nocturna a Madrid difícil de verbalizar sin caer en una absoluta indignación. Pero para qué vamos a hablar de lo que pasó si por repetido es menos desagradable, ¿no?

Al igual que el partido de Wright, la temporada pasada del Estudiantes se puede resumir en la misma frase: todo lo que pudo salir mal, salió mal. Y lo que no, también.

Pepu pareció volver a Estudiantes en busca de una añorada pasión de años atrás que no encontró, no se supo conseguir que los canteranos diesen ese paso de gigante adelante que se deseaba, los extranjeros resultaron un fiasco total y el ambiente en la directiva parecía enrarecido. Con la marcha de Pepu después de una rechazada dimisión llegó Trifón Poch, y aunque trajo algo de aire fresco al vestuario, carecía de los muebles y el tiempo necesarios para finalizar con éxito su empresa.

Conforme avanzaba la temporada, media ACB parecía deseosa de ver al Estudiantes tocar fondo conforme se veía viendo en aumento su agravio, motivada por lo explicado antes. El histórico siempre se acababa salvando y el candidato con menos nombre era siempre el que caía. Era fácil por tanto hablar de árbitros, normas impuestas desde dentro de la competición y demás pamplinas de difícil demostración con tal de que Estudiantes no descendiese. El año pasado ya se vio que no fue así. Y no sé por qué hay que pensar que anteriormente sí lo fue.

Bocinazo final en el partido contra el equipo de mi ciudad, UCAM Murcia y, difícil de creer, pero Estudiantes había caído hasta lo más bajo. Los argumentos que tendían a pensar en una pérdida de identidad del club en los últimos tiempos tomaban una lógica fuerza dado que el desenlace de la temporada daba con una dificultad máxima para aferrarse a otros aspectos positivos de la entidad.

Germán Gabriel y Demencia comparten tristeza el día del descenso
Lo mejor y lo único que quedaba de lo que sacar pecho, la afición. Parece increíble que un equipo que diese con sus huesos en lo más hondo del pozo fuese quien más afluencia de público consiguiese para dar aliento en los partidos de casa. Y una vez consumado el descenso, pitos, gritos e insultos venidos de la frustración a un lado. Era el momento de animar con más fuerza que nunca. ¿Qué otra afición podría reaccionar de esa manera dentro del mismo paradigma? Pero ya se sabe que los aficionados al Estudiantes estamos locos. Bendita Demencia.

Llegaba el verano y el horizonte presentaba niebla espesa. La cancha había mandado que Estudiantes debía salir el año siguiente en LEB, pero en el deporte profesional la cancha pinta menos que la economía y la burocracia en demasiadas ocasiones. Los clubes ascendidos desde LEB a ACB no podían hacer frente económicamente al consiguiente desembolso por disputar la máxima competición española y se veían forzados a renunciar al ascenso. C.B. Canarias acabaría logrando plaza tras alcanzar un acuerdo con Lucentum Alicante para la compra de la suya, asfixiado en la parcela financiera, y Menorca Bàsquet directamente ponía punto y final a su actividad y desaparecía. Tanto Estudiantes como C.B. Valladolid permanecían.

A pesar del "mantenimiento" de la categoría, lo ocurrido debía dar que pensar a una directiva que, pese a rumorearse fuertemente con su salida, permanecía en el barco. A excepción de Nacho Azofra, que dejaba la dirección deportiva, función que más tarde recaería en Himar Ojeda. El sistema empleado en los últimos años no había funcionado y era hora de reinventarse al tiempo que se debía intentar recuperar el respeto perdido en el mundo del baloncesto del mismo modo en que se consiguió: oportunidades reales para la cantera, motivación por el trabajo, y buena praxis a la hora de fichar jugadores foráneos.

Txus Vidorreta, nuevo técnico colegial
De momento, así parece haber sido. El nuevo conductor de la nave es Txus Vidorreta, técnico que goza de una gran salud baloncestística después de llevar hasta cotas impensables dentro de sus capacidades a Bilbao Basket y Lucentum Alicante y que ahora se encontraba con un reto de incluso mayor atractivo: hacer resurgir de sus cenizas a un histórico con pocos recursos. Además, su buena mano con los jóvenes será crucial en este intento de recuperación de la identidad perdida (fue el entrenador de aquella otra generación de juniors de oro que ganó el oro europeo en Zaragoza 2004, con Sergio Rodríguez, Carlos Suárez, José Ángel Antelo, Albert Fontet, un imberbe Sergio Llull...).

El encargado de traer a Vidorreta y formar una sólida estructura fue Himar Ojeda, que, como se ha mencionado, sustituye a Nacho Azofra. Ojeda, procedente del Gran Canaria, club en el que ha desarrollado una gran parte de su carrera ya fuese como entrenador ayudante o directivo, goza de un gran cartel a la hora de saber confeccionar un plantel equilibrado y descubrir nuevos y desconocidos talentos con lo justo. Ahora arquitecto de Estudiantes, su trabajo se prevé nuevamente beneficioso para su club, con el que se ha sentido rápidamente identificado.

Jayson Granger es hoy día uno de los mejores bases ACB
En cuanto a la plantilla, la apuesta por la cantera sí parece más firme y real que en las temporadas precedentes. Jayson Granger seguirá siendo el base principal del equipo al tiempo que se forja año a año como sello de identidad del club (ojo, esta temporada finaliza contrato y será difícil retenerle); Daniel Clark recibirá un rol de mayor importancia al tiempo que debe ir relevando a su veterano espejo, Germán Gabriel; Jaime Fernández verá incrementados cuantiosamente sus minutos si nada se tuerce, alternando posiciones de base y escolta; Lucas Nogueira será finalmente el segundo extracomunitario del equipo después de convencer a técnicos, afición y rivales durante la pretemporada; y jóvenes como Edgar Vicedo o Fran Guerra entrarán también en dinámica ACB, bien no como meros pasmarotes.

Los extranjeros elegidos sí dan esta vez, no sólo ilusión, sino también confianza. Para el puesto de cañonero oficial del equipo ha llegado Carl English, con ya cinco temporadas de experiencia en ACB y ganas de volver a ser el anotador compulsivo que no fue en Cajasol, donde tuvo un rol más de especialista desde la larga distancia. Ha sido precisamente Himar Ojeda su principal valedor, quien ya le descubrió en su momento para debutar en la ACB con excelente resultado en las filas del Gran Canaria. Se sabe de lo que es capaz de hacer y el jugador parece dispuesto a conseguirlo. Por dentro, el elegido es Lamont Barnes, convertido ya también en un clásico de la competición, con una presencia intimidatoria más que notable y una calidad fiable para aportar cosas interesantes en ataque. Será además un buen tutor para Nogueira. Pocos días antes de empezar la temporada regular se sumó al proyecto Josh Fisher. Otro veterano con sólida trayectoria en España que tendrá un rol de apoyo y, de similar manera como Barnes con Nogueira, de hermano mayor para Granger y Jaime Fernández.

Kyle Kuric: juventud, talento, determinación y compromiso
Mención especial recibe el caso de Kyle Kuric. Sí, extranjero, pero joven y a cuidar con cariño. La de la ACB con el Estudiantes será su primera experiencia profesional, recién salido de la prestigiosa Universidad de Louisville, donde fue entrenado por Rick Pitino y alcanzó una Final Four en el 'March Madness' de la NCAA. Escolta con excelente tiro exterior, cuenta además con un potente físico de atleta que le permite finalizar con dureza sus internadas al aro. Jugador muy interesante.

No, no me dejo a Kirksay. Cómo olvidarme de él. Un tío que llegó en la recta final de la temporada pasada y que desde el primer día se erigió como líder del equipo, tanto espiritual como deportivo, para intentar lograr un imposible. Casi lo único bueno de Estudiantes del año pasado. Nadie confiaba en poder contar con él este año, pero aquí está. El rey de los intangibles no quería marcharse de Madrid y que la última imagen que tuviese del club fuese la de los aficionados llorando en la grada. El tipo de jugador extranjero que Estudiantes llevaba años buscando.

Kirksay parece decirle a Nogueira: "Vete con la cabeza alta"
Y bueno, el caso es que la temporada ha empezado y ya hemos sorprendido a unos cuantos, confirmando sensaciones de una notable pretemporada (cuatro victorias y sólo dos derrotas con buena imagen ante el Real Madrid) con un bello juego desplegado sobre la cancha que nos ha llevado a anotar 101 puntos, siendo el equipo más anotador de la jornada. Victoria añadida, claro.

Las impresiones son buenas. El grupo de este año parece estar bien estructurado y las piezas fundamentales de la arquitectura sí son las adecuadas para ello. Además, se ha empezado con buen pie.

Creo que se puede afirmar que hemos vuelto. No hablo ya deportivamente, pues eso tiene que demostrarse en la cancha a lo largo de todo el año, aunque los periodistas ya avisan que este es un grupo para Copa del Rey y playoffs. Pero sí en cuanto a raíces. Al menos, y una vez "examinada" la construcción del equipo, se encuentran motivos sólidos para decir "así sí". Estas son las cosas que me gustan del Estudiantes.

Análisis del equipo mediante, parece distinto al del año pasado. Dejándose llevar por la simple ilusión se encuentran ciertos paralelismos. Pero no. Este es otro. Este es mi Estu, el club del que me enamoré. Yo confío.

Tiempo muerto del partido entre Asefa Estudiantes y C.B. Canarias

"Estudiantes yo te quiero, aunque no ganes ni a las canicas..."

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